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jueves, 31 de marzo de 2011

Figlmüller, Viena.

En mi último viaje a Viena hemos optado, como siempre en mis viajes, por probar la cocina tradicional local y que mejor sitio que Figlmüller, conocido restaurante que lleva sirviendo platos a los vieneses y visitantes desde 1905. Y es famoso precisamente por ofrecer, entre otras cosas, el plato típico vienés, un filete de cerdo empanado gigante de nombre impronunciable: el wienerschitzel.



No nos engañemos. Cuando en un viaje veo un restaurante lleno de gente local, no puede estar muy mal. Sitios repletos de turistas y con la carta en mil idiomas me dan más miedo que otra cosa.Otra opción es que algún conocido del lugar te lleve a comer ( acierto casi seguro). O que por Internet ( blogs o foros de viajes)  encuentres viajeros que hablan de su experiencia personal en el restaurante con buenas críticas,( opción a tiro fijo en un viaje). Aunque tiene más encanto ir "a la aventura" y descubrir lugares nuevos, hay veces que  no me gusta perder mucho tiempo buscando donde llenar el estómago. Y como siempre hay que tener una bala en la recámara, precisamente por ello fuimos a este local en Viena, había oído hablar de él y lo tenía apuntado por si se daba la ocasión.




Localización

Figlmüller tiene dos céntricos restaurantes, muy cerca de la Catedral de San Esteban, en pleno centro histórico de Viena.

- Figlmüller Wollzeile 5. Abierto todos los días de 11am - 10pm.
- Figlmüller Bäckerstraße 6. Abierto todos los días de 12pm-11pm
Aquí tenéis su web en inglés y un mapa de su situación: http://www.figlmueller.at/index.php



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Ambiente

Otro de los puntos fuertes de este restaurante es su gran ambiente ya que es muy conocido en la ciudad. De hecho había tanta gente en uno de sus locales que nos aconsejaron ir al otro local más moderno que está a pocos metros. Y no paraba de entrar gente, lo cual es síntoma de que tiene mucho tirón. Mucha gente local y también turista de ahí que la carta está en alemán e inglés.


Decoración

De los dos locales hay uno más tradicional que otro, pero la comida es la misma. tienen mesas y bancos de madera, muchos cuadros en las paredes, grandes percheros, techos abovedados... Un lugar clásico y acogedor.

La carta

Ofrece diferentes platos pero no es muy variada. Lo más solicitado, sin duda, su famoso e inmenso filetón empanado que se sale del plato. Cuenta con  unos pocos entrantes y sopas, la especialidad de la casa y varios platos más de carnes. Por lo tanto no es muy amplia pero sí suficiente para degustar los platos típicos vieneses.


Cartel en la puerta del local

La bodega

La carta de bebidas cuenta con algunas referencias, tanto de vino tinto, blanco, así como aperitivos. El vino de la casa está  muy solicitado aunque la verdad es no es nada del otro mundo. Prefiero cerveza rubia local, fresca, suave y exquisita...y bien de precio.




Mi experiencia

Hemos comido bastante bien y hemos salido muy llenos. Ni se os ocurra pediros el filete para uno porque será dificil de que podáis con él. Lo ideal, compartirlo entre dos, junto con la típica ensalada templada de patata y berros, que lleva una salsa parecida a la bechamel que está buenísima. Postres no hemos tomado, el estómago dijo basta!!.


El protagonista de Figlmüller

Servicio

Muy correctos y educados hasta no poder más, pero lentos, lentos. Aquí no tienen prisa así que mejor ir mentalizados para echar un buen rato. Llegué incluso a pensar si tenían los cerdos vivos en la cocina.... mejor no ir con prisas.


Así de cargada estaba nuestra mesa.

Precio

Bastante bien teniendo en cuenta que compartimos los filetones, las ensaladas y  patatas. Además bebimos bastantes cervezas. Salimos llenos hasta los topes y la cuenta ascendió a 15 euros  por persona, lo cual no está nada mal. Es una buena opción para probar comida local y evitar tanta comida rápida que se hace en los viajes.

Fachada del restaurante.

Conclusión

Figlmüller es un buen lugar para disfrutar del famoso plato de estas tierras. Tiene buena fama, se come bien, siempre está lleno y no está mal de precio. Además está muy céntrico, cerca de la Catedral de San Esteban y es fácil  de encontrar. Y un wienerschitzel tan grande y sabroso  no se come todos los días.
¡Que aproveche!.

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lunes, 7 de marzo de 2011

Venta El Molino. Medina Sidonia, Cádiz.

De vuelta de nuestra escapada a Jerez por la autovía A-381, la llamada ruta del toro que une Algeciras y Jerez, el azar ha querido que parásemos en la bonita localidad de Medina Sidonia a comer, ya que la hora se nos había echado encima. Después de desviarnos y subir hacia el pueblo con el coche, hemos parado junto a su centro de salud y he visto una pequeña venta típica, un restaurante sencillo pero que olía a las mil maravillas. Pequeño, sencillo, acogedor y con gente del pueblo comiendo. Debe de estar bien, he pensado. Y tanto. Es además hotel, y dispone de 5 habitaciones a precios asequibles. ¡El descubrimiento ha sido de los buenos!.
De hecho este pueblo tiene fama de buena comida y los fines de semana sus restaurantes y ventas suelen estar a tope.




Dirección: Avda. Al-Andalus, 1 . E-11170 MEDINA SIDONIA (Cádiz)
Telefono: +34 956410300
Fax: +34 956411097


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La vista desde el pueblo

Tienen una carta con mucha variedad de entrantes, carnes y pescados: revueltos varios, sopas, presa ibérica, chuletitas de cordero, conejo en salsa, pollo de corral, cazón en adobo, calamares, puntillitas....Además de menú del día por 9 euros, que es lo que decidimos probar. Había para elegir bastantes primeros y segundos, así que cada uno pidió algo distinto para probar un poco de todo.  
Yo, que soy de cuchara y mojar pan, no pude resistirme y me pedí un potaje de garbanzos con tagarninas ( planta silvestre más conocida como cardo). Todavía lloro al pensar en él, con su correspondiente carne, morcilla y ternera y un sabor de los de antes, exquisito. Me ha transportado a tiempos antiguos, no sé porqué.

El potaje de garbanzos con tagarninas resucita a los muertos!!!

El arroz  también estaba estupendo y la ración ha sido muy generosa, y una sopa de verduras hecha con maestría y con muy buen sabor. Esto en cuanto a primeros platos.


Arroz marinero

De segundo hemos pedido pescado, y creo que deberíamos haber pedido carne ya que siendo de Málaga, el pescado frito lo tenemos más que evaluado, testado y disfrutado. Aún así no ha estado mal el cazón en adobo, los boquerones y las puntillitas( pero como los boquerones de Málaga no hay nada). Pero la carne me da que tiene que estar mejor aún.

Puntillitas o calamaritos

 Y de postres unos flanes caseros exquisitos. El mío, de chocolate y nueces, tenía una textura y un sabor espectacular. No recuerdo haber comido un flan tan rico en mucho tiempo. Y con su nata correspondiente  para terminar de llenar el estómago.

Flan de chocolate y nueces, riquísimo

Y después de esta  rica y abundante dieta alta en calorías, nos cuesta comer 9 euros por persona. Increíble pero cierto. ¡Vaya pedazo de menú del día! Para sí lo quisieran muchos bares de grandes ciudades donde se come más mal que bien. Yo sin duda me llevo el recuerdo del extraordinario sabor del potaje de garbanzos con tagarninas que he probado hoy. 

Desde luego que os  recomiendo este sencillo restaurante porque se come comida casera de calidad y a precios realmente ajustados, con un trato muy amable y un ambiente familiar. No esperéis florituras, ni platos modernos, ni decoración chic. Sólo comida auténtica y hecha con mucho esmero.
 Si pasáis cerca de Medina Sidonia no lo penséis dos veces y a comer bien en la Venta el Molino. 
¡Yo repito seguro!